Escándalo sexual en Alemania: un robot manoseó a una adolescente y terminó secuestrado por la Policía

Llevaba bigote postizo, anteojos oscuros y cadena dorada. Dos jóvenes habrían transmitido el episodio por internet. Ahora la Justicia debe resolver cómo juzgar un acoso cometido con manos de metal.

En una zona de bares de Colonia, Alemania, un robot de 1,20 metros tocó los glúteos de una adolescente de 16 años e hizo movimientos sexuales frente a ella. La chica estaba con dos amigas. El futuro, que iba a curar enfermedades y conquistar Marte, se estrenó en la especialidad más antigua de la estupidez humana.

El aparato lucía musculosa blanca, pantalones deportivos, anteojos oscuros, cadena dorada y bigote postizo. Parecía un extra descartado de una película pornográfica de 1984, pero costaba unos 5.000 euros. Detrás había dos jóvenes, de 16 y 19 años, que habrían filmado y transmitido la escena mientras hacían comentarios. Cuando llegó la Policía, el representante de la nueva era estaba escondido en el baúl de un Volkswagen. Lo incautaron junto con dos celulares. La primera derrota de la robótica cabía en un baúl.

Uno de los involucrados aseguró después en TikTok que había sido un accidente: el robot quiso esquivar a una persona y chocó con otra. La explicación deja pendiente el pequeño detalle de los movimientos obscenos. Los investigadores buscan determinar qué instrucciones recibió la máquina. Nadie demostró que desarrollara iniciativa propia: por ahora, el talento humano sigue siendo indispensable para semejante hazaña.

El caso puso a la Justicia alemana ante un dilema: las normas sobre acoso sexual no fueron redactadas pensando en manos de metal. Se estudian posibles delitos y la responsabilidad de los jóvenes. El robot quedó bajo custodia policial, probablemente el único implicado al que pueden mantener quieto sin esposas. Durante décadas se temió que la inteligencia artificial reemplazara al hombre. Ya apareció una aplicación concreta: permitirle hacer el ridículo a distancia.

Scroll al inicio