Algo extraño comenzó a ocurrir en los teléfonos de distintos presidentes de concejos deliberantes del conurbano: de repente, varios recibieron la misma nota enviada por Diego Spina contra la gestión municipal de Morón. No se trataba de un vecino indignado compartiendo una noticia, sino del actual concejal, exsecretario de Gobierno y principal ejecutor político de Martín Sabbatella distribuyendo personalmente el material fuera del distrito. La aparición simultánea del artículo dejó al descubierto algo parecido a una cadena organizada de difusión: Anticipos preparaba el proyectil, Spina se encargaba del reparto y el sabbatellismo intentaba convertir una pelea municipal en un escándalo con recorrido bonaerense. Periodismo puerta a puerta, aunque sin demasiado periodismo.
La pieza publicada por Diario Anticipos reúne casi todo el catálogo de las fake news modernas. No necesita inventar cada cifra: le alcanza con mezclar datos verdaderos, categorías incomparables y conclusiones engañosas hasta obtener el escándalo encargado. Habla de “7.839 empleados” cuando el expediente autoriza cargos presupuestarios, presenta $13.000 millones destinados a cancelar obligaciones comerciales como si fueran nueva deuda y compara el presupuesto integral de higiene urbana con una categoría parcial de educación elemental. El mismo texto reconoce, convenientemente varios metros más abajo, que el 71% de los recursos se destina a servicios sociales y que Salud recibirá más de $56.000 millones. Entre una planilla y otra aparecen comentarios como “Humo”, “Seguro” y “Dudoso”, sin documentos ni fuentes adicionales que los sostengan. No es una investigación periodística: es una publicación partidaria con calculadora y signos de admiración.
Anticipos tampoco conserva una separación reconocible entre fuente, protagonista y operador. El portal admite que obtuvo los cinco cuerpos del Presupuesto gracias a “los oficios generosos de un concejal”, publica completas las intervenciones de Spina, adopta sus acusaciones como línea editorial y después aparece el propio dirigente distribuyendo el producto entre autoridades legislativas de otros municipios. Fuente, vocero y cadete terminan integrando el mismo dispositivo. En sectores del oficialismo local sostienen incluso que Spina habría comprado el portal con el único propósito de difamar y desgastar a Ghi. Más allá de que no existe documentación pública que confirme formalmente esa adquisición, el funcionamiento está a la vista: Anticipos dejó de comportarse como un medio periodístico y opera como una usina de propaganda del sabbatellismo, publica fake news, esconde los datos que contradicen sus títulos y convierte cada expediente municipal en un explosivo listo para ser repartido. Esta vez, el reparto fue tan entusiasta que la operación terminó llegando a demasiados teléfonos.

