LLA descubrió la inseguridad bonaerense y exige tropas federales: presión sobre Kicillof con La Matanza como escenario

Los libertarios reclaman que Kicillof pida fuerzas federales para los distritos más violentos. Usan a La Matanza como emblema del desastre, aunque los mismos datos oficiales muestran una baja de homicidios.

La Libertad Avanza decidió convertir la inseguridad del Conurbano en una nueva ofensiva contra Axel Kicillof y presentó un proyecto para que el gobernador solicite el despliegue de fuerzas federales en los municipios con mayores índices de violencia. El planteo se apoya en la Ley de Seguridad Interior y tiene a La Matanza como gran postal del horror bonaerense: homicidios, patrulleros, miedo y suficientes cifras inquietantes como para alimentar una temporada completa de declaraciones televisivas.

El problema aparece cuando se mira algo más que el número elegido para el afiche. La Matanza registró una tasa de 8,02 homicidios dolosos cada 100.000 habitantes, una cifra grave y superior al promedio de otros distritos, pero los datos provinciales también muestran que durante 2025 los homicidios consumados bajaron respecto del año anterior. Es decir, hay un problema serio de seguridad, pero no necesariamente la película de provincia liberada que mejor funciona en campaña. Una auténtica tragedia comunicacional: la realidad vino con matices.

La jugada, además, deja a Kicillof dentro de una trampa política bastante cómoda para sus adversarios. Si solicita las fuerzas federales, los libertarios podrán presentar la decisión como la admisión de que la Policía Bonaerense no alcanza. Si se niega, podrán acusarlo de rechazar ayuda mientras crece la preocupación por el delito. El proyecto consigue así algo que la política argentina aprecia especialmente: ganar la discusión antes de que ocurra cualquier cambio concreto en la calle.

Mientras LLA endurece el discurso y reclama coordinación con Nación, la seguridad bonaerense vuelve a quedar atrapada entre estadísticas parciales, acusaciones cruzadas y dirigentes compitiendo para ver quién expresa mayor indignación. Los vecinos siguen esperando menos robos y menos homicidios. La dirigencia, en cambio, ya consiguió otro resultado: transformar el miedo del Conurbano en una nueva cancha para la pelea entre libertarios y peronistas.

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