Terremoto político en Misiones: Passalacqua destronó al caudillo que dominó la provincia durante dos décadas y ahora amenaza a Milei

El gobernador rompió con su antiguo jefe Carlos Rovira, se quedó con cuatro diputados y dos senadores y convirtió una interna provincial en una bomba para la Casa Rosada. La yerba mate, las tarifas y las tierras ya entraron en la factura.

Un terremoto político comenzó en Misiones, bastante lejos del radar porteño, pero sus escombros pueden caer directamente sobre el Congreso. Hugo Passalacqua, gobernador de la provincia, rompió con Carlos Rovira, el exmandatario que durante más de veinte años manejó el oficialismo local, eligió sucesores y convirtió su conducción en una institución más estable que muchas dependencias públicas. El alumno finalmente se rebeló contra el maestro: pactó con el exgobernador Oscar Herrera Ahuad, reunió a 67 de los 78 intendentes y dejó al viejo caudillo contemplando cómo su imperio cambiaba de dueño sin siquiera pedir turno en la escribanía.

El golpe de gracia llegó en Buenos Aires. Los cuatro diputados nacionales de Misiones —Herrera Ahuad, Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik— quedaron alineados con Passalacqua. En el Senado hicieron lo mismo Sonia Rojas Decut y Carlos Arce. En apenas unas semanas, Rovira perdió seis legisladores y el gobernador se quedó con una pequeña bancada capaz de decidir votaciones ajustadas. Después de pasar los últimos dos meses en Europa, el antiguo jefe territorial podría regresar y encontrar que su poderosa estructura quedó reducida a un grupo de WhatsApp del que también le quitaron la administración.

La víctima colateral es Javier Milei. La Casa Rosada necesita esos votos para avanzar con la eliminación de las PASO y otras reformas, pero el período de colaboración gratuita terminó con la misma discreción que una promoción bancaria. Passalacqua ahora reclama respuestas por el derrumbe del precio de la yerba mate tras la desregulación, tarifas eléctricas especiales para las provincias del norte y garantías contra la extranjerización de tierras. Misiones acompañó durante más de dos años buena parte del programa libertario; ahora descubrió que el federalismo sirve, además, para enviar facturas vencidas.

El nuevo poder quedó exhibido durante un acto por San Martín, donde Passalacqua habló contra “los que se creen dueños de todo”. Rovira estuvo ausente, Herrera Ahuad y Maurice Closs ocuparon el escenario y nadie necesitó subtítulos. La frase también alcanzó a Milei, acostumbrado a confundir centralismo con motosierra y obediencia con gobernabilidad. El gobernador misionero ya no pide permiso ni acepta órdenes transmitidas desde las sombras: controla la provincia, controla sus seis votos nacionales y acaba de avisarle a Buenos Aires que, si quiere algo de Misiones, primero tendrá que empezar a mirar el mapa.

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